En ocasiones nos podemos encontrar con que nuestro ginecólog@ nos recomienda inducir el parto. Sin entrar en detalle, simplemente anotar que una inducción debería estar totalmente justificada y los beneficios para la madre y el bebé deberían ser mayores que los riesgos de efectuarla.
Una vez dicho esto, lo primero es intentar probar todos los métodos naturales que podríamos tener a nuestro alcance para intentar que el parto se inicie de forma espontánea. Entre ellos tendríamos: practicar sexo, andar por un terreno irregular, subir escaleras, relajarse con un masaje shiatsu o un baño, acupuntura o esteopatía entre otros.
Pero cuando éstos no han funcionado puede ser que nos propongan una inducción médica.
Existen dos tipos de técnicas para provocar el parto, las mecánicas y las farmacológicas.
Las farmacológicas consisten en el uso de hormonas sintéticas, normalmente se usan las prostaglandinas para lograr el borrado del cuello uterino y la oxitocina para la dilatación del mismo. En ocasiones, únicamente con el uso de prostaglandinas el proceso de parto se inicia y mantiene sin necesitar oxitocina intravenosa.
Pero en este post voy a entrar en detalle sobre las técnicas mecánicas que quizás son las más desconocidas.
Entre las técnicas mecánicas, existe la opción de la Maniobra de Hamilton y la de la introducción del balón de Cook.
La maniobra de Hamilton sólo puede realizarla un@ ginecólog@ o matrona si el cuello uterino está ligeramente dilatado (al menos 1cm). La finalidad es despegar las membranas (de la bolsa de las aguas) de la parte baja del útero a través de una exploración vaginal.
La polémica que rodea esta práctica se basa en el hecho de que en ocasiones se ha realizado sin el consentimiento expreso de la mujer, eso es, sin informarla correctamente de las implicaciones de la misma. Y esto se considera violencia obstétrica.
El despegamiento de las membranas provoca un aumento de prostaglandinas que es la hormona encargada de modificar el cuello del útero. Así pues se considera un método relativamente fisiológico.
Hay que saber que la exploración vaginal puede ser molesta e incluso dolorosa y puede haber un pequeño sangrado posterior. Las molestias se pueden mantener días después. Estadísticamente el parto podría desencadenarse entre 24 y 48 horas después. El principal riesgo es que al realizarla se rompiera la bolsa.
Después de realizar la maniobra de Hamilton la mujer se va a su casa y normalmente se le da un plazo de uno o dos días a ver qué pasa.
La introducción del doble balón de Cook es aconsejable cuando no es posible realizar la maniobra de Hamilton (porque el cuello uterino no tiene esa apertura mínima de 1cm) o cuando la misma no ha surgido el efecto esperado.
El objetivo es lograr una maduración cervical y que se inicie el proceso de parto con las contracciones uterinas. Esta técnica consiste en introducir dos balones desinflados a cada lado del cérvix. Los mismos se llenan después con solución salina y se dejan hasta 24 horas. Normalmente antes, hay la maduración cervical esperada y el balón cae por sí mismo.
El balón no duele pero es bastante incómodo porque se siente la presión en el periné y cuelgan dos tubos por fuera de la vulva.
Hay hospitales en los que después de haberte introducido el balón de Cook y haberte dejado en observación con monitorización durante un par de horas, te dejan marcharte a casa y volver antes de las 24 horas o cuando se inicie el trabajo de parto.